Acercando la Justicia a la ciudadanía

Poder Judicial

¿Por qué tiene que ser incomprensible para los ciudadanos de a pie el lenguaje jurídico?

“Una justicia moderna es una justicia que la ciudadanía es capaz de comprender”. Este es uno de los principales objetivos del informe sobre modernización del lenguaje jurídico elaborado por un grupo de expertos.

El estudio, presentado recientemente por el Ministerio de Justicia, es una recopilación de recomendaciones sobre compresión y corrección lingüística para mejorar la redacción de los escritos. Está dirigido a abogados, procuradores, jueces, graduados sociales y al propio Ministerio de Justicia y entre sus páginas se pueden encontrar un sinfín de ejemplos de lo que no se debe hacer.

Uno de los temas tratados en el informe es la gramática. Por ejemplo, es muy común que los juristas se olviden de los puntos cuando escriben un párrafo y redacten frases que parecen no terminar nunca:

“Se sostiene por la parte actora que el sindicato USCA ha sido objeto de discriminación, pero para que pueda apreciarse la existencia de esta situación, lo primero que se precisa es que se fije un término comparativo, estableciendo respecto a qué o a quien se discrimina, lo que omite la actora ya que se limita a referirse a que el comportamiento de la demandada constituye una exclusión y un rechazo de esta entidad sindical, con el propósito de entorpecer y desprestigiar la actividad sindical de USCA , y ello resulta sumamente difícil teniendo en cuenta que más del 95% de los controladores aéreos de AENA están afiliados a este sindicato.”

Este tipo de párrafos son incomprensibles para cualquier persona. Se hace necesario leerlo al menos dos veces para entenderlo y todo porque en el texto faltan puntos, sobran comas…

Otro tema que gusta mucho a los juristas es la utilización de locuciones latinas. Sobre este asunto, el informe lo tiene claro; es imprescindible evitarlas o, al menos, incluir su traducción entre paréntesis:

  • Ab intestato (cuando alguien muere sin haber hecho testamento).
  • Ad hoc (cuando una acción o un medio material es idóneo para alcanzar un fin determinado).
  • De iure (de conformidad a las leyes).
  • Iuris tantum (que admite prueba en contrario).

En definitiva, está claro que los textos jurídicos nunca se van a redactar con el lenguaje de la calle. Estos textos deben ser muy precisos y para ello es imprescindible usar la terminología jurídica. Pero esto no significa que haya que hacer textos que en ocasiones parecen escritos en otro idioma. La ciudadanía en general no posee conocimientos jurídicos y los profesionales de la Justicia deben ponerse en su lugar cuando realicen escritos, formularios y cualquier otro texto que vayan a utilizar los ciudadanos de a pie.

Puedes consultar en la biblioteca de Justizia.net el informe completo sobre modernización del lenguaje jurídico.

Publicado el 29 de septiembre de 2011. Leer más de:   Poder Judicial. ¡Añade un comentario!.