Acercando la Justicia a la ciudadanía

Un día en el Juzgado de Paz de Santurtzi

Maite Mena es la secretaria del Juzgado de Paz de Santurtzi, un municipio de Bizkaia de más de 46.000 habitantes. Además de Maite, otras tres personas atienden este Juzgado de Paz: Begoña (Gestora), que se encarga mayoritariamente de la atención al público, Marisa (Tramitadora) y Alfonso (Auxilio), que llevan los asuntos relacionados con los actos de comunicación, exhortos... En total, un equipo de cuatro personas para atender uno de los Juzgados de Paz de Euskadi que más población abarca.

Maite Mena, secretaria del Juzgado de Paz de Santurtzi, en su despacho.

244 inscripciones de nacimiento, 126 de matrimonio y 193 de defunción, 54 expedientes matrimoniales, 4.332 peticiones de certificados de nacimiento, matrimonio, defunción y fes de vida y estado, 6.798 actos de comunicación, 53 actos de conciliación… son las cifras de 2016. Una muestra de la frenética actividad de este Juzgado de Paz que cuenta con sus propias oficinas en un edificio independiente al del Ayuntamiento en una de las arterias principales de Santurtzi.

La Planta Judicial de Euskadi está dividida en 14 partidos judiciales, que son: Amurrio, Vitoria-Gasteiz, Balmaseda, Barakaldo, Bilbao, Durango, Gernika-Lumo, Getxo, Azpeitia, Bergara, Donostia-San Sebastián, Eibar, Irún y Tolosa. En dichos municipios es donde están ubicados los Palacios de Justicia; y en aquellos pueblos donde no hay edificios judiciales y, por tanto, no hay Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, es donde se ubican los Juzgados de Paz.

Los Juzgados de Paz prestan a la ciudadanía el servicio más sencillo dentro de la compleja Administración de Justicia. Además de inscripciones de matrimonio, nacimiento y defunción, expedición de certificados, apertura de expedientes matrimoniales o cambios de nombre y apellidos, también se encargan de realizar actos de conciliación, recoger denuncias y realizar todo tipo de actos de comunicación. En el País Vasco existen 238 Juzgados de Paz, algunos de ellos en municipios tan pequeños que se unen en agrupaciones y el personal que trabaja en ellas tiene que desplazarse de un municipio a otro para poder dar cobertura a los habitantes de dichos pueblos.

Organización del Juzgado

No es este precisamente el caso del Juzgado de Paz de Santurtzi. El municipio cuenta con 46.000 habitantes y solo cuatro funcionarios, además de la jueza de paz, para sacar adelante todo el trabajo. Lo que tiene que ver con el Registro Civil lo hacen entre Begoña y Maite. Begoña está en la entrada y se encarga más de lo que es la atención al público y Maite hace la labor de despacho. Luego ya el tema de exhortos, lo que mandan otros juzgados, lo hacen entre Marisa y Alfonso, que además se encarga también de salir a la calle para las comunicaciones.

Begoña, Maite (en la imagen, en su despacho), Alfonso y Marisa forman el equipo que atiende el Juzgado de Paz de Santurtzi.

 “De todos modos, en este Juzgado todos sabemos hacer de todo”, asegura Maite Mena, secretaria del Juzgado de Paz de Santurtzi con más de 30 años de experiencia en Justicia. Para ella este Juzgado es como una segunda familia y su máxima es “no hacer esperar a la gente”. Eso de la lentitud de la Justicia no va con ella. De hecho, “si una persona viene al Juzgado a hacer un trámite, no le digo que coja cita y venga otro día. Bastante esfuerzo ha hecho ya en venir hasta aquí, perdiendo incluso un día de trabajo, como para hacerle venir otro día. Siempre intentamos hacer todo en el momento. Creo que este modo de trabajar sin citas es más efectivo, siempre que se pueda”.

A Maite le gusta su trabajo y estar al día de todas las novedades. De hecho, el Juzgado de Paz de Santurtzi fue uno de los primeros en digitalizar sus libros registrales. “Fue una decisión mía. Ya en 1992 vi que no era operativo llevar los libros de un sitio para otro cada vez que había que hacer una consulta o cuando nos pedían un certificado. Son libros que pesan muchísimo y buscar en ellos es complicado. De modo que decidí digitalizarlos. Hablé con el Ayuntamiento y escaneamos todos los libros”, explica Maite desde su despacho.

Salvo cuando sustituye a Begoña y tiene que estar en la entrada para atender al público, Maite suele encargarse del trabajo de oficina, de los actos de conciliación, las solicitudes de rectificación de errores, los lanzamientos, las celebraciones de boda… Tiene todo el trabajo organizado y folletos informativos que ella misma ha redactado para cada trámite. “Y es que a veces el desconocimiento de los usuarios sobre los procedimientos que se llevan a cabo en el Juzgado de Paz es muy grande”, advierte Maite. “Por ejemplo, cuando vienen a inscribir a un niño no saben que pueden optar por el orden de los apellidos. O cuando nos solicitan un certificado, desconocen que la expedición es gratuita. De hecho, existen webs que ofrecen los certificados previo pago de hasta 50 euros. Nosotras, a todo el mundo que viene les indicamos que pueden hacer la solicitud gratis por Internet desde JustiziaNet”.

Trabajo duplicado

“Hay aspectos del funcionamiento de los Registros Civiles y de los Juzgados de Paz con los que no estoy de acuerdo”, confiesa Maite. “Por ejemplo, con el modo de expedir los certificados de fe de vida y estado. Todos los que perciben ayudas, los que van a hacerse parejas de hecho, empresas como Iberdrola, o incluso para solicitar las cestas de Navidad cuando ya estás jubilado… para todos estas situaciones es necesario presentar un certificado de fe de vida. Y qué sentido tiene si muchas veces incluso lo tienen que presentar en mano. Es decir, tienen que llevar en persona un certificado para acreditar que están vivos ¿no sería suficiente con verles entrar por la puerta de la oficina?”.

Marisa muestra el Archivo del Juzgado de Paz de Santurtzi.

Otro aspecto con el que está en desacuerdo Maite es con la Ley de Protección de Datos. “En varias reuniones con el Ayuntamiento he mostrado mi rechazo a la misma, pero evidentemente no puedo hacer lo que quiera”, lamenta Maite. “Conozco un joven que ya ha tenido dos órdenes de lanzamiento, se dedica a vivir de alquiler y nunca paga las mensualidades. Ahora mismo sé que va a entrar en otra vivienda de alquiler, pero yo no puedo avisar a los propietarios para que no le alquilen la casa. Esto mismo ocurre con los casos de violencia de género. Me he encontrado ante la situación de tener que iniciar un expediente matrimonial aun sabiendo que el hombre tiene varias órdenes de alejamiento sobre sus anteriores parejas y sin poder advertir a la chica que va a casarse con él de esa situación”, explica Maite.

Sobre su futuro, asegura sentirse muy a gusto en Santurtzi, aunque también confiesa que le gustan los retos, “así que no me importaría probar en refuerzo, ir a un juzgado que vaya mal e intentar sacar todo adelante”.

Primer contacto

La ventanilla del Juzgado de Paz de Santurtzi es responsabilidad de Begoña. Se encarga de la atención al público desde el año 2010 y todavía hoy se angustia cuando tiene por delante una cola de gente de la que no ve ni el final. Confiesa que lo que peor lleva es no saber lo que le va a llegar cada día, “y es que a veces te hacen preguntas rarísimas, y tengo que andar buscando qué decir mientras la usuaria está esperando su respuesta. Eso me pone muy nerviosa”. 

La atención al público del Juzgado de Paz de Santurtzi es responsabilidad de Begoña.

La mayoría de las personas que atiende a diario viene con dudas sobre inscripciones de nacimiento, expedición de certificados, nombres de recién nacidos… “También hay usuarios que vienen al Juzgado y no saben qué quieren ni para qué lo quieren”, asegura Begoña; “por eso, a veces tengo que hacerles muchas preguntas hasta que averiguo lo que realmente necesitan. Puedo parecer cotilla, pero necesito saber para qué quieren un certificado de nacimiento, por ejemplo, para darle el formato correcto. Porque no es lo mismo un certificado para hacer el primer DNI a un niño, que para iniciar un expediente matrimonial o para realizar un trámite en el extranjero”.

Tras 17 años de atención al público en Santurtzi, Begoña solo se siente molesta cuando se topa con gente que no da valor al trabajo en el Registro. “Llevo fatal que vengan a pedir copias y copias de certificados sin importarles el trabajo que lleva. Como es gratis, no se preocupan de pedir el formato correcto que necesitan o tener en cuenta las fechas de caducidad. Lo mismo han pedido el certificado online y como les tarda en llegar varios días vienen directamente al Juzgado para llevarse el certificado al momento. Pero claro, igual yo ya les he enviado el certificado por carta. Esto mismo ocurre con los duplicados del Libro de Familia. Lo veo cada día, es más fácil venir a pedir un duplicado que buscar el Libro por casa”, asegura Begoña.

Marisa y Alfonso cierran el equipo de trabajo del Juzgado de Paz de Santurtzi. Comparten un despacho al fondo de las instalaciones del Juzgado y se encargan de todo lo relacionado con los actos de comunicación, exhortos… “Todos los días recibimos a personas para recoger sus notificaciones y, a veces, puedes encontrarte con gente desagradable” confiesa Marisa, “es lo que tiene la cara al público”.

Marisa Blanco atiende una llamada en su despacho.

El Juzgado de Paz de Santurtzi cuenta con varias medidas de seguridad, pero “todas obsoletas”, asegura Marisa, “tenemos un botón del pánico que ya no funciona, unas cámaras de seguridad que hace mucho que dejaron de grabar, una puerta de seguridad inhabilitada y unos cristales blindados con marcos podridos”.

Son los Ayuntamientos los encargados de dotar de medios materiales a los Juzgados de Paz. En Santurtzi, por ejemplo, cuentan con equipos informáticos, conexión a Internet, impresoras e incluso su propia fotocopiadora. Algo que parece normal, pero que en Juzgados de Paz más pequeños pueden echar en falta. Otro asunto que es decisión de cada Consistorio es el modo de realizar las notificaciones en los domicilios. “Antes las hacíamos en taxi”, explica Marisa, “Santurtzi es un municipio extenso y no puedes recorrerte las calles a pie para hacer las entregas. Pero desde hace un tiempo, el Ayuntamiento decidió que las teníamos que hacer con nuestros propios vehículos y nos pagan los kilómetros. Así que ahora este trabajo lo hace en exclusiva Alfonso con su propia moto”.

Publicado el 27 de junio de 2017. Leer más de:   Reportajes. ¡Añade un comentario!.

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